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Colonia Dolores

María Victoria Eraso

Voy a reencontrarme con mis antepasados y terminar de armar mi árbol genealógico y poder saber de dónde vengo, y quién soy, para poder contarle a mis hijos y a mis nietos, que sepan con orgullo, quién soy y de dónde vengo

El 7 de Mayo de 2009, viajé a Colonia Dolores, Provincia de Santa Fe, junto a varias mujeres indígenas, para asistir al Encuentro Preparatorio hacia la Primera Cumbre Continental de Mujeres Indígenas.

La salida del colectivo se atrasó tres horas; eso motivó que nos fuésemos conociendo, presentándonos, y contando historias de vida.

De manera especial, me contacté con Enriqueta y Daniela, dos mujeres mocovíes, una de la Ciudad de Carreras y la otra, de La Ciudad de Firmat.

Clara Chilcano, una de las organizadoras del Encuentro, dirigente de OCASTAFE, me anunció que uno de los catorce lugares especiales para dormir en la escuela, era mío; pero... dándole las gracias, no lo acepté. Quería seguir en contacto con mis dos amigas, donde fueran ellas, ahí estaría yo. Tipo las tres Mosqueteras.

Resultó que la madre de Daniela vive en Colonia Dolores; fue suficiente el llamado que Daniela hizo a su mamá, María Panacori, para que Enriqueta y yo tuviésemos un lugar para dormir. Les confieso que fue uno de los hogares más lindos que conocí en mi vida.

Enriqueta me compartió unas palabras que escribió en su cuaderno de viaje. Le pregunté si podía copiar esas palabras, para compartirlo con el público de Latice.

Se darán cuenta que me dijo- Sí.

"7 de Mayo de 2009
Hoy tal vez pueda atar un cabito más de los que me quedan sueltos, voy a reencontrarme con mis antepasados y terminar de armar mi árbol genealógico y poder saber de dónde vengo, y quién soy, para poder contarle a mis hijos y a mis nietos, que sepan con orgullo, quién soy y de dónde vengo."

Enriqueta Iñet (Mocoví)

Carreras
Santa Fe

Volver a las raíces, volver al lugar de donde somos, saber quién soy, y para dónde voy. Esta fue la visión de muchas de las asistentes.

Juana Villarrosa, una Lonco mapuche tuvo a su cargo el Taller sobre Identidad y Cosmovisión Indígena.

En ese Taller, una mujer mocoví, mayor, se lamentó en voz alta, de no haber recibido de su madre la enseñanza sobre su Cultura. Voz de pena, de lamento, de quien no tiene identidad ...

Le dije entonces que estábamos en el lugar adecuado, en el día indicado, para que empiece a transitar la senda de sus ancestros, la desconocida, porque aún hay tiempo.

Se trataba pues de un cambio de actitud, de paradigma, de soltar el ancla para llegar a nuevos puertos. Libertad. Voluntad. Decisión. Me llamó la atención el respeto hacia los ancianos, llamados "las bibliotecas ambulantes", quienes abren el camino para que las generaciones futuras no tropiecen en el camino.

¿Saben? Me sentí feliz, de saber que muchas mujeres, presentes en el Encuentro, por fin sabrían de dónde venían, quiénes eran y para dónde van.

Lo que viví esos tres días, por siempre lo llevaré en mi corazón. Hay experiencias que no pueden contarse con palabras.

Les confieso que lloré, abrazada al cuello de una mujer mocoví, que se entristeció porque nuestro grupo dejaba su pueblo.

Gracias Clara Chilcano, gracias gente de Colonia Dolores. No tienen idea de todo lo que me brindaron.



Publicado: junio 2009

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